"Meditar nos permite vivir conscientemente consciente de que tenemos consciencia" Yogui Bhajan

Cuando uno escucha la palabra meditación la asocia generalmente a una persona sentada, con los ojos cerrados y sin moverse.
Esta imagen de quietud e inacción tiene que ver inicialmente con el concepto de meditar. Retengamos por un momento la idea de quietud.
Esta quietud e inacción tiene que ver con la mente no con el cuerpo físico.
Una persona puede estar perfectamente quieta y sin embargo su mente encontrarse en un estado de hiperactividad o estado rajásico. Su cuerpo puede estar quieto, pero su mente se encuentra saltando de un pensamiento a otro, de una emoción a otra o por el contrario, una persona puede estar con su cuerpo en movimiento pero su mente perfectamente quieta.
Según Yogui Bhajan la meditación es el proceso que nos permite trascender la dualidad entre mente negativa y mente positiva para alcanzar le mente neutral, ese estado de quietud y percibir nuestra realidad interior más allá de los objetos materiales y entorno.
El proceso de la meditación es una disciplina por si sola y un entrenamiento para nuestra mente.
Cuando nos sentamos con la firme intención de meditar empezamos a liberar los pensamientos que tenemos en un nivel superficial que hemos acumulado en los últimos días o las preocupaciones y pensamientos que han resaltado más en nuestra vida.
Yogui Bhajan explica que se necesitan 11 minutos como mínimo para que se pueda acallar esa liberación inicial del subconsciente.
Existen diferentes herramientas para ir descargando y liberando el subconsciente como el canto de un mantra.
En los yogas sutras de Patanjali, -tratado del estudio de yoga-, habla de la mente como la imagen de un lago. Mientras las aguas de ese lago estén agitadas, remueven la arena y el agua se enturbia y no se puede ver el fondo. Si el agua del lago se calma, entonces la arena ira al fondo y seremos capaces de ver el fondo, la parte más profunda, lo mismo sucede con la mente.
A medida que se va limpiando nuestra mente, podremos observar más claramente quienes somos y notaremos nuestras cualidades como seres humanos sin juicios ni etiquetas.
La segunda fase es el conocernos a nosotros mismos, de empezar a ser conscientes de como somos aceptando los diversos patrones de comportamiento y de acción teniendo la oportunidad de observarlos y si es necesario ir cambiándolos.
La tercera fase es empezar a vivir conscientemente entrando en comunión con la consciencia divina actuando sin dualidad, sin conflicto.
Meditar a veces se confunde con sentarse y empezar a ver colores, luces, hacer viajes astrales, etc. , el meditar es ir más allá de esa fase.
Al ser capaz de vivir conscientemente te liberarás de círculos que provocan dualidades y serás lo mismo interior y exteriormente.
La meditación da la oportunidad de experimentar la dicha y la paz interior alimentando la divinidad que reside dentro de cada uno de nosotros creando experiencias nuevas que son diferentes en cada uno de nosotros.
Para ello, es necesario practicar todos los días si es posible a la misma hora al principio con voluntad de seguir el proceso y porteriormente el continuar experimentando esos estados de felicidad.
"Al honrar y observar tú divinidad en el silencio, escucharás la voz de tú alma". AC
Artículo escrito por Alejandra Cruz, maestra certificada en el método Iyengar. Septiembre 2010.
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